Saturday, November 7, 2009

Asco, Pena y Pánico

Una crónica novelada de mi día de muertos. Firmado bajo el seudónimo de Quorthon Bathory (en obvio homenaje).

-Huye

Cuando tenía ocho años, creía que escuchar voces en mi cabeza era lo más normal del mundo. Voces que jugaban y reían con un pequeño a quién, las circunstancias, el mundo no había hecho más que alimentar su misantropía futura. Esos murmullos internos acompañaban mis noches de Dragon Ball Z.

Eran compañeras de juego y aventuras cuando no tenía nadie con quien salir a jugar futbol a altas horas de la noche. En un barrio cuya única preocupación entonces era que una combi no nos retirara del juego con una barrida por detrás. Ahora, eso no es problema. Los niños ya no salen a jugar. Menos cuando encuentran, mínimo dos veces al año, un ejecutado en las canchas del parque.

La humanidad me provoca arcadas cada noche por el asco que me da. Por algo no creo en la Revolución Socialista. Es demasiada fe en un género humano que es incapaz de razonar y racionar sus actos. Creo en la justicia. Pero por momentos me parece que es un regalo injusto e innecesario para una buena parte de la sociedad. La cual la exige. Pero no se la ha ganado.

El metro, después de un día de trabajo pesado, me parece pintoresco. Gente de todos tipos, formas y colores (así, aunque suene extraño, es como se ve) comparte un tiempo y un espacio que en otras circunstancias no los uniría.

Una mujer indígena viste un colorido rebozo de tela negra. Un faldón de manta, tejido con detalles en colores incendiarios. No pide limosna. Aunque algunos le den migajas con sólo verla, las cuales no acepta quizá por dignidad. Sólo está de pie en el rincón más alejado del último vagón con sus…uno, dos, tres, seis, siete hijos. Todos ellos con ropa de tercera o cuarta mano. Aislados en el transporte público como si la regla de Cuervo Jim siguiera vigente. Todo mundo le retira la mirada. Por vergüenza, por pena e, incluso, por misericordia.

-La miseria parece ser parte del folklore

Había vuelto para jugar un poco. Pero que momento tan más inoportuno. No estaba dispuesto a discutir con él. No fueran a pensar que, por sostener un debate sobre la justicia social con mi propia mente, me presentara como un enviado de Dios. Para después grafitear la ventana y abrir fuego a discreción contra cualquiera. Aunque la idea suena poética, e incluso entretenida, en este momento no me resulta conveniente.

La insistencia arrecia cuando un contratista de limpieza argumenta que nadie merece nada especial por terminar una carrera universitaria. El arquetipo mexicano en el extranjero. Panzón, bigotón. Con acento provinciano. Le parece un crimen que un licenciado de veinticinco años, que nunca ha fregado un piso, le de órdenes. Él tiene más mérito porque llegó a donde está sin haber abierto un libro.

Mi voz me exige una defensa del proletariado ante la autoridad patronal. Pero no me es posible. Es el discurso más mediocre que me ha tocado escuchar en años. ¿Cómo se puede iniciar una revolución, cuando al pueblo le vale un carajo superarse? Porque, claro, pugnar por una mejor condición de vida es una pérdida de tiempo.

Creo que la parte que las izquierdas ocultan y las derechas predican de Ernesto Guevara hubiera salido a relucir si el Comandante viviera aún. Y claro, si se lo encontrara. No le daría un libro. Aparte de romántico, es inútil, al parecer. En vez de eso, lo mandaría ejecutar. Un proletariado tan conformista ensucia la lucha social.

Cuando termina el trayecto del metro, la voz empieza un murmullo más intenso. Tanta gente en la estación. Con tan poco tiempo para pensar, que se mueven como ganado en un redil. Caminando en manada por un pasillo frío, sucio y lúgubre, sin mirar más allá de sí mismos. Algo que suele dar frutos a las bandas de carteristas o asaltantes. Quienes dan parte del botín a la seguridad del lugar, según los secretos a voces. Voces que me piden detenerme un poco y alejarme de esa masa que pierde cada día más sus rasgos humanos.

Es lunes de puente. No hay mucha gente. Pero ha llovido. Los accesos al paradero están inundados. Tengo prisa. Debo escribir mi tarea lo antes posible o el insomnio me comerá de nuevo. No dormir con este discurso chingativo en mi cabeza es un suplicio. Mientras tanto, él se ríe de mí. De mi situación. De que estoy varado a la mitad de la noche con cientos de personas que se matarían entre sí por subirse a un autobús.

La masacre es inevitable. Por fortuna, he podido hacerme de un sitio a empujones. Pero nada como una señora, ya de edad, con una estatura corta. Lo cenizo de su cabello castaño no cubre la desesperación. Al intentas subirse a la unidad, dio un discurso de cultura cívica y urbanidad. Cinco segundos después, ejemplificaba su lección de modales dando puñetazos en el rostro a cuantos pudo. Les dedicó palabras propias de mujeres ilustres, siendo ‘puto’ lo más tierno dentro de su repertorio lexicográfico.

Ante la inevitable lección de convivencia humana, él quiso iniciar un irónico discurso sobre el tema. Le hice caso esta vez, con comentarios sarcásticos sobre la pobre señora. Quizá sea muy civilizada, sólo que igual es de Alvarado o Coatzacoalcos. O un lugar por la costa del Golfo. ¿Qué tan golfo podría llegar a ser un ser humano desesperado por las prisas?

Para no pasar por demente, simulé que comentaba todo con mi obeso compañero de asiento. Quien por cierto, me miraba como si hubiera hallado una víctima. Como si al bajar de camión, lo hiciera detrás de mi y me estrangulara por la espalda. Para después prender fuego a mi cadáver y tirarlo (o tirárselo, ya no sabe uno a que le juega) en las canchas del parque. Para que los niños tengan un año más sin poder salir a jugar.

Bajar a media noche por mi casa es algo que disfruta esa voz. Sabe jugar conmigo. Sabe que tengo miedo a la oscuridad, porque no hay otra imagen posible de la eternidad en mi cabeza. Justamente lo eterno es mi mayor fobia. Sabe que puedo correr de mi propia sombra por el pánico. La idea de que alguien apunte a mi nuca, tomándome sorpresivamente por la espalda, es una idea traumática.

-Huye-repite la voz una y otra vez. Corro despavorido de la nada. No detengo mis paso ni aunque me pueda arrollar un auto. Porque, si paro, pueden bajar la ventanilla y dispararme desde el interior. O puede bajar cualquier gato para subirme a la fuerza. Ya me ha pasado antes. Ya lo he vivido antes.

-Huye- y escapo de todo. De mi realidad. De mi propia personalidad. Me han reclamado por huir de todo. Pero parece ser un reflejo automático. Inconsciente. Para mi subconsciente (término erróneo según la psicología, pero no voy a escribir ‘inconsciente’ dos veces en un mismo párrafo) es una orden de vida. Que a pesar de mi conciencia no puedo suprimir.

Cuando las puertas de mi casa están cerradas con tres candados (y para colmo, remachadas, como la puerta negra), él se va. Parece que ya tuvo suficiente con sus sádicas bromas de pésimo gusto. No le odio, siento pena por él. Aunque no debería. Es parte de mí. Si le divierte jugar así conmigo, quizá sea porque, en el fondo, es mi forma personal y poco convencional del olvidarme del tedio que la vida humana me provoca.

No sé si exista un Dios. Pero esta noche, el altar que mis padres ponen todo el año para sus muertos está más vivo que nunca. Por fortuna, no soy uno de los convidados al permanente festin de agua y flores. Al final del día, quizá ese ente que me ocupa como juguete, sea quien mantiene mi retrato alejado del lugar. No puedes hacer nada más bello por aquél que te invitaba a jugar cuando lo aburría Dragon Ball Z.

In memoriam.


Como se han de imaginar, este trabajo esta protegido bajo licencia Creative Commons. Puedes compartirlo, pero respeta mi autoría. Gracias _\m/

Sunday, October 18, 2009

Una cuenta saldada (con un retrasado diamante negro)

Esta entrada debió publicarse hace semanas, lo se. Pero por razones ajenas a mí, no pude terminarla. Aun así, con todo y destiempo, que la disfruten...

No tengo idea como terminé ahí....perdido en la Colonia Guerrero, con una damicela ya entrada en años y carnes intentado sentarse en mis piernas...al mediodía...

Stratovarius es una de mis bandas favoritas. Punto. Dediqué una canción suya en malos tiempos a quien ha mentido. Llevé su emblema en mi mochila, con orgullo, en mis primeros días de enseñanza superior. Sobre todo, porque con Rhapsody, Nightwish y Strato pasé al metal subterraneo. A donde los subgeneros abundan como raices en una mazorca. Muchas ramificaciones y de todo tipo. Por eso, justamente, por eso, los aprecio tanto.
No puedo negar mi historia. No puedo negar de donde ha surgido esta pasión metalera. Y sin embargo, me los perdí tantas veces. Hace seis años, cuando apenas les conocia. En el Live 'n Louder, cuando con Sepultura (a quienes proclamo mi banda favorita Magna Cum Laude) hacían un cartel perfecto. Y una vez entre esas dos. Lo peor de todo, es que dudaba para saldar esa deuda que tenía conmigo mismo. Ya saben, o pagas tus gastos escolares o tus placeres supremos. Malabareando cuentas, pude pagar esto.
También debo admitir que me debía compartir una tocada con Lion. Seré honesto. Fue él quien me mostró ese disco de Rhapsody hace casi una década. Pero jamás pensé que eso me llevara a situaciones taaaan extrañas.
La idea era encontrarmelo en la fila. Pero, cuando llegué, el ya...¿se habia ido? Bueno, cambiaron el sistema de acceso. Ahora, a los que llegan temprano para hacer fila les dan un número de acceso. Pueden irse a pasear y regresar a tomar su lugar en la cola de entrada un par de horas antes del evento. Una genialidad que llevó a mi primillo a buscar cerveza barata. En domingo. Al mediodia.
Un par de mensaje me llevaron al "Restaurant"..."Bar"...Yardas. Si alguno de ustedes no ha leído las 'porquerias' (no en la forma, sino en el tema, que trata genialmente) de Eusebio Ruvalcaba, deje de leer esto y búsquelo. Si ya han podido disfrutar al autor, comprenderan el entorno. Un lugar miserable. Con meseros extrañamente lacónicos. Bien vestiditos, con frac barato.
De fondo, sonaba One de Metallica en la rockola. Pasó a Zeppelin, a los Guns. Luego a Los Temerarios. Muros verdes mohosos, un tapanco lleno de cajas cheleras. La barra sucia. La banqueta con gente ebria desmadejada. Vagbundos en su hogar. Y el animador digital, del Tec, con una sonrisa. Aunque, usted, no lo crea.
Cuatro pintas de Dos Equis (No Ámbar, Lager) para cinco personas. Doscientos pesos. Y cinco mujeres feas tiradas en la barra. De repente, gritaban. Reían con un megáfono en la garganta. Guarradas sobre sexo a voz en cuello. Sus morenas gesticulaciones eran adornadas con el cabello oxigenado, mal peinado, cayendo a trozos.
¿Compañía? Mientras yo me preguntaba que me arrastró allí, el cuadro lo completaba una morena sexosa en minifalda, su novio blackmetalero y su hermano fan de Haggard. Todos miembros de una comunidad virtual. Ese tipo de amistades no me sorprenden. No con la vida que yo y mi familia llevamos en Internet.
A las cinco, llegamos al Circo Volador. De nuevo, el caos generalizado de cada fila en los ultimos tiempos. Los números y demás. La fila que se extiende hasta la avenida. Que los vecinos nos miran feo por venir de negro y matudos. As usual, todo.
El toquín lo abrió Split Heaven. Una banda queretana de heavy con una buena carta de presentación. Fueron los primeros mexicanos en tocar durante el Wacken. Todo por ganar la Batalla de Metal que se organizó para tal fin. Sólo puedo decir una cosa al respecto: ¿Y eso qué?
No terminaron de convencer, para mi gusto. Incluso, salieron al escenario un tanto sobrados de autoestima, esperando que el respetable ya los conociera. Y eso, aunado a que sonaron como si Juan Son (el de Porter) le hiciera voces a Dokken. Acepto que no los conozco tanto, y que quiza no suenen asi siempre. Pero si eso fue lo que llevaron a Alemania, hay bandas mejores, del mismo estilo. Sólo que no podrían pagar, por si mismos, el costo de participar o un viaje a Europa en caso de ganar.
Stratovarius, a las 9 de la noche, inciaron una noche de recuerdos personales. Nada mejor que Destiny. Un himno. Adecuado para estos dias mexicanos en donde todo lo que hay más allá del tiempo parece ser devorado por el destino mismo. Una probadita, apenas. Estos fineses son una de las bandas más cálidas y de mayor calidad que existen en la escena del metal suomi. A pesar de todo lo que el destino les ha puesto en contra.
Hunting High and Low. Me queria morir. Es una cancion que alude a los tiempos duros. De nuevo. Pero hay que buscar, en todos lados, la respuesta a los acertijos y las complejidades de la vida. Allí, uno se da cuenta de que Kotipelto no es un excelente orador. Vaya, hasta la voz no la tiene tan trabajada. Pero es sincero, lo cual conquista corazones si lo unes a su carisma natural
La duda de etrada era si Matias Kupianen merecía, si quiera, sentarse en la misma silla de Timo Tolkki. Voces llegaron a clamar por el guitarrista que hizo legendarios los solos de la banda. Nada mejor para terminar con la polemica que Speed of Light. La letra es mero pretexto. El titulo tiene sentido con la velocidad de la guitarra. ¿Mi veredicto? Cumplio. Aunque nada sustituye la rechoncha figura de Tomo "Porkki"llevando las notas de la lira a la hipervelocidad.
Stratovarius se ha distinguido por tener, siempre, buenos ejecutantes. Eso se demostró en la ya inefable 'Batalla de Solos'. Kupianen sabe como prender a la audiencia. Lauri Porra demostró que, además de buen músico, es un populista de primer mundo. ¿Cómo ganarte al pueblo? Toca el himno nacional.
Antes del encore, cerraron con Eagleheart. Una canción que me levantó de muchas penas. Que la digerí con tequila en su momento. Antes era una tabla de salvación, ahora es una fiesta. Tras la pausa, una sorpresa. Father Time. Crei que no la tocarian. Pero pasó, una oda a lo que hay detrás de la cortina del tiempo.
Cerraron, obvio, con Black Diamond. Hace años, me traia recuerdos negativos. Dejo de ser mia porque la entregue a la persona incorrecta. Mal hecho. Hoy no era el dia para el pensar en ello. Dejo de ser una mega-power-ballad para ser una excelsa cancion. Aunque no puedo negar que en algun momento, como en Nothing Else Matters cuando Metallica, que deje de mirar a la banda y mire el techo. No me explico porque.
Al salir, los perdi de vista a todos. A mi primo, su banda. Al tipo que mande a la chingada porque hacia slam fuera de un moshpit (me sorprenderia que eso fuera posible, pero no). A la nena de ojos lindos a la que el tipo le pegaba en su slam privado.
No sé como terminé allí. En el metro. Alejándome de mi hogar. Pero así es el destino. Hay un momento para vivir. Hay un momento para morir. Pero nadie se escapa de él.
Destiny
Hunting High and Low
Speed of Light
The Kiss of Judas
Deep Unknown
A Million Light Years Away
Winter Skies
Phoenix
Guitar/Bass solos (including Mexican Anthem and Holy Light)
Forever Is Today
Twilight Symphony
Eagleheart

Forever
Father Time
Black Diamond


Sunday, October 4, 2009

Terror Apacible...

Odio las tiendas de ropa. No me siento agusto, ni conforme, mucho menos feliz. Estando entre gente que ansía que un par de blusas, un par de zapatos, o un par de pantalones la hagan lucir diferente. Prácticamente, que hagan con ellos una extraña y mortífera tranformación genética. Renegando de su raza para verse como los argentinos o las españolas, altos y rubios, de los carteles. Una raza que permite tal distorsion de sus modelos de belleza, así como de su realidad, merece ser considerada inferior. Al fin y al cabo, ellos mismos han iniciado el trabajo.
Al interior, todo era una sucia calma. Perfecta, sí, salvo por el hedor a injusticia que se respiraba en el aire fresco de una calurosa tarde otoñal. Una tienda de ropa barata vendida como un lujo en el centro de la ciudad a pocos pasos del Zócalo. El blanco perfecto. Una encarnación del perverso capital, para una turba de locos. O, al menos, es lo que se murmura cuando un émulo mestizo del maldito Kurt Cobain, con una remera que dicta 'Fuck' más de cuarenta veces y una camisa de leñador, repite sin cesar cuan inutil e insulza es la moda.
Veinte minutos antes, un vigilante de la librería del Fondo en Lázaro Cárdenas era presa del mismo pánico. 'Seguira abierto todo dependiendo de qué hagan los estudiantes'.Una voz intentaba razonar con él. Mi dulce castaña trataba de librarlo de su obvia, pero correcta confusión (porque es la voz general, supongo). 'Los estudiantes venimos a comprar libros'. No tuvo mayor respuesta que una risa bruta, absurda.
Por todo el día, una masa confluía alrededor del lugar. Por 20 de noviembre vi caminar a un puñado de chicos, en dirección opuesta al contigente, el cual aún no partía. Cabello oxigenado. Piel morena, tostada. Parecía que frente a las tiendas se había perdido un grupo de vagabundos. Con gorras guadalupanas y camisetas incitando a la anarquía. Tenis de marca falsa, mirada mutilada por el odio al mundo y una pizca de malicia a su escaso diecisiete. Pensamiento elitista, clasista, racista. Debo aceptarlo. Pero ya temo. Siempre son personas tan iguales a ellos quienes he visto asaltar o robar frente a mis ojos.
Bajo la mirada de la autoridad, ebria de poder desperdiciable, iban pintando consignas en aerosol. Pequeñas, probando el atomizador. El ángulo. Las figuras. No saben que pasa en Hondras, quizá. Ni quien es Carstens, probablemente. Pero les exigieron profanar ambos nombres propios en los muros. Una seña de identidad. De los revoltosos. De los malparidos. De quienes por inadaptado exigen un mundo mejor. Sin la escoria política.
No podía evitar pensar en los titulares del día siguiente. La fotografía de primera plana. Una bomba molotov. Pintas, destrozos. Ninguna exigencia de justicia. Ni a los caídos de hace cuarenta y un años bajo las balas. Ni a los caídos del día de hoy bajo el hambre. Cada año es igual. Cada vez se asocia la fecha a la infamia del vandalismo y no a la infamia de la represión.
Siempre es lo mismo. Exigir así la caída del sistema es ya parte del sistema mismo. Es justo lo que el estado represor espera que hagas. No queda duda que, casi siempre, los golpes al autoritarismo terminan por legitimarlo. Lo confirman como un regimen abierto, al dejar hacer y pasar la critica. Al tiempo que la sociedad termina respaldando la represión. Porque han aprendido a temer lo diferente.
Cada año, aquellos líderes que evocan intereses elevados a ideales e ideales prostituidos como intereses convocan a las mismas marchas. Ya saben que ocurre. Ya saben que no funciona de otro modo que no sea carne de cañon. Para desprestigiar al estudiantado. A la juventud. Al pasado convulso. A las ideologías alternativas. Es así como las consignas quedan de lado. Como la lucha se pierde entre las sombras de una manipulación perversa. Porque incluso en los subterraneos hay rebaños que se niegan a ver más allá del dogma contestatario. Los mismos que siempre son enviados al matadero cada que se presenta la ocasión, por los gurús de siempre.
Los ideales son lucha son esteriles. La lucha sin inteligencia también lo es. Ellos saben donde están parados. Ellos concoen su sistema y no hablarán más que su lenguaje. Y sin embargo, el frente es el mismo. Una y otra vez la estrategia fallida. El diálogo contaminado. Como si no hubiera mayor camino que tirar Jericó congritos y sombrerazos. Si la revolución no se revoluciona a sí misma, nunca va a triunfar. Es una ley darwiniana de selección natural. Aplicable al ser humano y todo lo que construye. Lo que no se adapta, fracasa.
Los mártires de Tlaltelolco mirarían con verguenza las marchas de hoy. POCO CREATIVAS. Ellos marcharon entre el silencio. Entre exigencias reales. En una revolución de ideas más que de un ideal estancado. Por ejemplo, ellos no marcharían uno d estos días. Porque el no hacerlo crearía un susurro callado que reventaría los tímpanos de medios vendidos hambrientos de morbo y grupos de choque paladeando la sangre. Vallas humanas protegiendo los edificios. Cantos de orgullo y no gritos de protesta.
Eso funciona. Lo sé porque el mundo ya lo vió. En los sesentas, fueron los jóvenes quienes tiraron el sistema dictatorial portugués. Cuando el represor esperaba un enfrentamiento, los chicos tomaron flores y las ofrecieron al ejército. La imágen dió la vuelta al mundo. Convenció a la sociedad del camino a tomar. La revolución triunfó sin una sola consigna inútil, repetitiva y prostituida al aire. Sin un muerto más. Sólo la flor y el canto. Con el sistema vencido por una estrategia en tranformación continua.
Al final, no lo resisto. Huyo de un lugar incómodo, en una posición incómoda. El Estado me percibe como un incómodo crítico. La crítica me percibe como un incómodo crítico. La moda me percibe como un incómodo crítico. Y mientras tanto, me imagino que al día siguiente, el títular será el mismo de cada año y pasará. Sólo así. Como las tendencias de la temporada.

Thursday, September 17, 2009

A Strange Journey at Lake Bodom...(desvaríos pseudo fineses)

Hace siete años, cuando Olallo Rubio (de Radio Activo, estación que tenga el Amo del Merol en difunta gloria) entrevistaba a Apocalyptica en cabina, salió el nombre de su banda favorita: Children of Bodom. Acto seguido, no recuerdo bien que canción era (mi vaga memoria me dice que Downfall) pero lo que derramaron las bocinas me enamoró. Al día siguiente, estaba con mis proveedores locales de metal buscando discos de la banda. Fue un idilio extraño, muy muy extraño.

Por mucho tiempo no los consideré como parte de mis bandas favoritas. Digo, eran años en que me embelezó la belleza de Tarja ySimone mientras desarrollaba mi paladar metalero. Pero Laiho y compañía siempre estuvieron allí. Sobre todo al iniciar mis estudios profesionales. Leyendo sobre lenguaje con ese afilado guitarreo a la media noche es una de las experiencias más pocamadre de mi existencia. De mi extraña existencia.

Hubo un tiempo en que dude que volvieran. Recuerdo que en su viejo website, Warman tenía anotado su única tocada en México como la peor experiencia musical de su carrera. No los culpo, a veces en este país el sonido está de la chingada, que la gente se pone de mal humor cuando le abres a una banda. Cosas así. No por nada la audiencia mexicana está marcada por un dualidad. Como los cabrones que hicieron concertazos con Haggard o los pervertidos que casi tiran a Tarja Turunen del escenario.

Todo empezó mientras me lamentaba de no haber visto a Opeth hace unos meses. Entre los asistentes, corrió la noticia de que tocarían en alguna fecha cercana a Septiembre. De inmediato pasé la voz. Y, junto al show de Metallica, proyecté los gastos necesarios. Digo, cuando empiezas a trabajar te das cuenta de que no se puede todo a toda hora.

La espera fue, por decirlo así, un tanto extraña. Solo sabía que podía esperar un absoluto conciertazo. Ví el Chaos Ridden Years, vi sus presentaciones en el Unholly Alliance. En el Ozzfest. Ya me saboreaba los solos de guitarra. Cuando se confirmó Amorphis como su compañía, fue mejor. No sabia mucho de ellos, pero era seguro que se apropiarían de su pedazo de cartel para dar un espectaculo impresionante. No por nada fueron la primera banda que se incluyó en la imprescindible Encyclopedia Metallum.

Ya en el calor de la batalla, el resto es historia.

Por motivos personales, llegué más o menos tarde a formarme. Normalmente a la una es buena hora, pero como fue día festivo pues...ya había buena banda para entonces reunida. Eso sí, miserable la logística para organizar a la gente. Cuando yo me lanzaba para el Circo Volador hace unos años, era de formarte y ya. Nada de ese método de dar brazaletes a los que llegaran primero. Organizarlos a todos a la mera hora fue una bronca que, de ser una tocada de Mayhem se les hhubiera salido bien bonito de las manos.

Era de esperarse, que en día de la Independencia, hubiera motivos mexicanos en el escenario. Bnaderas, un rehilete. El staff con mostachos a lo Emiliano Zapata. Dizque iban a pasar unos cortos documentales en el lobby antes del show, pero insisto, la logística de entrada fue mala.


Amorphis: Antes de este día había escuchado de ellos. Pero no me llamaron mucho la atención. Qué equivocado estaba. Dieron un super show, animados en especial porque debnían remar contra la corriente. La gente estaba allí por Children. Y nada más. Sin embargo, se supieron ganar con calidad a la parte del público dispuesta a escuchar. Los demás, simplemente, no me interezan.

El vocal es la onda. Tiene una actitud que le hace falta a frontmen de bandas más 'grandes'. Se muestra simpático, por ejemplo, ante la audiencia. Saluda a las múltiples cámaras que levanta la audiencia para guardar el momento (en vez de simplemente disfrutarlo, pero allá ellos). Con todo, no pierde el estilo. Pocas veces he visto intepretaciones tan perfectas y tan partemadres a la vez.


De pronto, dieron el grito de independencia más surrealista que me haya tocado ver. Con una cabeza calderonista de latex (con signo de rechazo), un Padre Hidalgo de pacotilla se subió al escenario. Era uina especie de performance que, por lo visto, nadie entendió del todo.

Children of Bodom: Las luces mueren. Queda sobre el escenario una sombra roja. Una marcha llama a la carga. Mientras tanto, tres mil almas se arremolinan para ser testigos de algo grande. Todos ansían el lugar más cercano a cierto micrófono al centro del entablado. Bill Buford, especialista en describir mareas humanas, se quedaría corto al describir tremenda disputa por un sitio frente a los dioses del rock.
Hellhounds on my Trail, y la vieja sala de cine estalla. No había lugar para darte un respiro. La batalla por mantenerte de pie había comenzado. De pronto me encontré justo en medio del círculo de fuego, donde o das guerra, o simplemente caes al piso. Empecé a creer que el moshpit me invoca cual si tuviera algún encantamiento sobre mí. No lo sé.
Living Dead Beat dio paso al saludo de Alexi Laiho. Hasta el momento de escribir esto, al menos tres chicas me han preguntado, literalmente "si de verdad es así de guapo (o buenote)". Siempre he respondido que no se ve mal. Tras un ligera pausa, debido a que Warman alertó a todos de una pequeña riña entre la audiencia, se reinició la tormenta.
Cuando llegó Silent Night, Bodom Night, me extasié en júbilo. Fue la primera canción que descubrí de COB por mi cuenta. Por ende, le tengo un cariño especial. Mientras saboreaba el triunfo, un gancho me azotó el hígado. Deje de respirar como quince minutos. Por mi propia seguridad, me alejé de la adrenalina. Hasta a mí me dolió dejar el slam, pero ahí me di cuenta de un fenómeno bastante interesante. Cómo el mundo se detiene por instantes para ver tocar un solo al Wild Child.
Desde mi perspectiva, un tanto más pacífica, pude ver a la banda en pleno. Más allá de ser arrolladores, son unos excelentes ejecutantes. Eso sí, extrañé un poco las batallas de guitarra entre Aleksi y su maestro Roope Latvala, que tan bien adornaron sus grabaciones en vivo. Pero no por ello dejó de ser un espectaculo más que digno verlos, por ejemplo, beber como endemoniados o arrojarse fruta entre ellos...sin dejar de tocar.
Por alguna razón, quizá las banderas o los muchos motivos patrios, Laiho se dió cuenta que era día de la Independencia. Después de las debidas felicitaciones, mencionó al público que habíamos sido la audiencia más chingona en toda su gira latinoamericana. Mis reservas típicas, por si ha dicho lo mismo en todos lados. Pero de que prendió la declaración, prendió. Para brindar por la patria, ofreció Blooddrunk.
Después de un puente con Children of Decadence, se escucharon los acordes iniciales de Bodom Beach Terror. Morí, porque también forma parte de mi 'Trilogía Bodom'. Estoy seguro de que no necesito mencionar cuánta presión recibió mi cuello por todo el headbanging acumulado. That was a glorious instant. Momentos después, Downfall comenzó el camino a la despedida.
Everytime I Die movió montañas humanas. Los asistentes empezaron a volar por los aires de nuevo. El día anterior no apareció en escena (pero a cambio no nos dieron Sixpounder), por lo que para muchos la emoción fue mayúscula. Definitivamente, a no ser que alguna otra demuestre lo contrario, es la rola mpas mediática de COB. Por eso, aparte de que es muy buena, prendió tanto.
Ningún concierto de Children puede terminar de otra forma que no sea una oda a la unión entre la banda y sus seguidores. Después de preguntar por aquellos que ya habían presenciado a la banda en vivo (casi nadie de los presentes), y encontrar fans muy jóvenes, Laiho hizo prometer a la audiencia que se quedaría unida de por vida a la 'Hermandad del Odio'. Para sellar, el pacto, Hate Crew Deathroll, con un coro pegadizo, fuerte y cantado cual himno nacional. Por mi parte, yo estaba más que satisfecho. Mis tres canciones favoritas tuve el placer de degustar.
Por todo lo anterior, estoy agradecido. Muy agradecido. Por una noche que no olvidaré nunca, una de las mejores tocadas que he presnciado.Toda una experiencia, que de ser posible, repetiría. We're the Hate Crew....
    1. Hellhounds On My Trail
    2. Living Dead Beat
    3. Are You Dead Yet?
    4. Silent Night, Bodom Night
    5. Hate Me!
    6. Follow The Reaper
    7. Lake Bodom / Bodom After Midnight
    8. Blooddrunk
    9. Angels Don't Kill
    10. In Your Face
    11. Children Of Decadence / Bodom Beach Terror
    12. Downfall
    Encore:
    1. Every Time I Die
    2. Hate Crew Deathroll



A futuro:
Stratovarius: Me encantaría verlos. Acompañaron muchas tardes de mi preparatoria y adornaron mi mochila durante meses. No em los quiero perder.
Moonspell: Vienen con Tiamat. Lo cual es un plus para una banda que me muero por ver. Extremismo Melódico, versos oscuros y una voz de antología.

De paso, pasenle aver a este chamaco que, si todo sale bien, será la leyenda del rock del mañana. Así deberían hacer los niños, ser todos unos Guitar Heroes...pero de a deveras. Y lo mejor, bajo la influencia de Laiho. Genial.

FACEBOOK USERS, CLICK HERE

...we stand and we won't fall _\m/

Thursday, August 20, 2009

Las voces rojizas entre la niebla

Si Jesús viviera en nuestro siglo, la biblia contaría la rebelión del Señor ante el Padre. El Salvador se ngaría a salvar a una raza que añora con fervor su propia destrucción. Que no escucha más allá de los cánticos de ira que destila su andar cotidiano. La demencia colectiva es luz y sombra a la vez, dado que cubre cada parte de la existencia. Quizá el ser humano no sea digno de la vida eterna. Es posible, incluso, que a pesar de la tradición jdeocristiana sea carente de alma propia.
Por eso, Mirko admira, bajo la frágil lluvia que anuncia el adviento otoñal, el resplandor rojizo y engañoso de la luna. Entre la niebla que levanta el agua que cae, el astro se mira sanguinolento. Cómo si llorase de angustia, mientras atestigua el ocaso humano. La noche, junto con ella, se pinta de carmesí y el muchacho de apenas trece años eleva una plegaria al Cristo que yace despedazado en la pared de su habitación.
Una lágrima de sangre rueda por la mejilla derecha del Rey de Reyes. Una caída desde el segundo piso mutiló sus piernas ya escarnecidas por la voluntad de los fariseos y la inocencia de Pilato. Sus brazos se extienden con un rictus de crueldad que aterrorizaría a cualquier hombre cuerdo. Pero es él quien tiene piedad. No es extraño, entonces, que previera un holocausto.
La lluvia ultraja la visión de la tierra. La penetra y le hace gemir de un placer sádico ante la impotencia de que, la decisión última de precipitarse no le compete. Sólo queda el pavimento como un duro cinturon de castidad, que le arrebata toda fertilidad. Sobre el candado sacro, se acerca el más duro de los castigos.
Cuando la agonía alcanza su consumación, el señor mira. Mirko gira su cabeza y se da cuenta de la absurda realidad. El Redentor llora sangre. De lo que eran piernas y ahora son raíces brota unlíquido viscoso rojo, ácido. La Santa Figura y el Verdadero Rostro se consumen en un trajín veloz. La sangre duele como el fuego mismo. Pero no deja de parecer una ilusión.
Con cuchillo en mano, el criminal hace trizas a la dama de rojo. Las lágrimas de agonía y la sangre caliente se difuminan entre las gotas de lluvia. No es un asesinato. Es una carnicería. Los senos quedan separados del pecho. La boca es abierta hasta los oídos, poco antes de que se le arrancara la lengua sin dar atención a un grito ansioso de muerte. El arma atraviesa los intestinos sin tregua, baja en un corte perfecto al vientre. Una virgen sacra da a luz su propia sangre en un martirio sin fe.
Mirko sale al balcón. La sangre empapa su rostro. En el suelo se estampa sus huellas escarlata. Mira fijamente el rostro lunar. Nadie, nada, distruba el silencio, una sinfonía de lamentos agónicos y gritos que brotan del pánico. Son tantos quese ahogan entre sí y desaparecen. Menos para la mente deljoven, que bajo el bautizo del cielo, cierra los ojos y vuelve a soñarcon aquella vez. Donde, cuchillo en mano, le arrancó a la madre celestial su casta honra.

Todo esto es ficción. Bajo licencia Creative Commons.

Monday, July 27, 2009

Conciertos 2a mitad 2009

Este año ya me aventé un par de tocadas que se volverán célebres. Maiden, Metallica. Me perdí de otros muy buenos como el de Haggard o Ratos de Porao...pero aún así, no me siento del todo satisfecho. Como buen metalero de cepa, uno quiere más siempre. Sobre todo cuando vienen bandas que, la verdad, se añoran desde hace mucho. La agenda tiene muy buenas propuestas, pero no soy millonario. Entonces, hay que hacer una buena selección.

1.- Malevolent Creation (DEVASTATION INTERNATION FEST) -22 de agosto-: Es cosa de ser sinceros, hace ya falta para mi cuerpo una buena dosis de brutalidad como en mis viejos tiempos. Carcass ya me dió una buena muestra de poder con Maiden, pero deseo mucho más. Nada mejor que estos apóstoles del Death americano de los noventas, la única banda que puede ponerse a la cara a Cannibal Corpse y sus derivados. Los acompaña Transmetal, a mi gusto la muestra más grande de metal metropolitano. Un dulce. Ya está confirmado que Neto va.



2.-Children of Bodom y Amorphis -15 de septiembre-: Crecí como metalero escuhando a Laiho y compañía. Esa tecnificación deldeath metal que ha hecho las delicias de muchos, se adereza con una banda del tipo de Amorphis. Profundos, pesados. Como el vino tinto. Un manjar al paladar, sin duda. Iré a menos que se acaben los boletos antes de que me paguen.


3.-Sepultura -fecha por confirmar-: Sí, ya no están los cavalera. Ya no es lo mismo. ¿y qué?. He dicho varias veces que Sepultura es mi banda favorita, aunque en su etapa Arise-Chaos-Roots. No haberlos visto ya me parece humillante, así que debo hacerlo antes de morir. Ya habrá tiempo para Cavalera Conspiracy :P



4.- AC/DC -Noviembre-: No sé si me quede dinero. Pero quiero ver al señor Young en pantalones cortos tocando Hell's Bells. Sería una experiencia de vida ante un clásico, sin lugar a duda.


Estoy de acuerdo que dejo de lado a Arch Enemy (lo siento, Angie preciosa), Mastodon, un posible regreso de Haggard, Stratovarius (se rumoró que vendrían, uanque ya avisaron que por sus eternas broncas pararon sus actividades) o el Mezcal Fest (Con todo y Deicide). En fin, no se puede todo en la vida.

Wednesday, July 22, 2009

Neto Cosplay Diaries: Alucard (PARTE 1)

Tengo que aceptarlo. Soy un fan un tanto diferente de la animación japonesa. Un tanto más apático de lo que podría ser buena parte de esta legión de fanáticos. No suelo coleccionar mercancía, mucho menos devorar contenido como zombie. Y, como era de esperarse, no suelo participar de esa fiesta que los disfraces que suelen llamar cosplay.
El cosplay no trata sólo de disfrazarse de un personaje. Nel, ni madres. Es tomar su actitud, hacer tuya la personalidad de aquél que inspira tu atuendo. Si eres un guerrero simpático, sé tal cual. Compórtate como tal ante las cámaras. Porque debes aceptar que te tomen fotos ¿eh?
Como pasatiempo requiere ganas, tiempo y paciencia. Los disfraces DEBEN realizarse a la perfección. Alpunto de que muchos confeccionan su propia ropa. Yo no tengo tanta suerte ni espacio disponible entre mis ocupaciones para tal fin, así que me he limitado, cuando intento participar, utilizo vestimenta que adecuo al personaje.
Ya una vez utilicé mi amor por la ropa militar para hacer de Snake, protagonista de Metal Gear Solid. El resultado fue un tanto miserable peeeero...
Obviamente, no se ve de lo mejor, mucho menos con el pobre niño del fondo.
Por tanto, y después de ver a una compañera en un disfraz espectacular, me he decidido a intentar algo más decente. Para mala fortuna mía, no tengo dinero para mandarlo a ahcer ni tiempo de hacerlo yo mismo. Pero algo ha de salir. Y ese es el chiste de esta serie de post. Para el 1o de noviembre Netito debe tener el cosplay de...
Alucard!
Justo como se ve en esa imagen. Tomé la decisión inspirado en un cosplayer de una convención reciente, del cual no pongo imagen porque los derechos de la misma ya no me pertenecen.
Sin embargo, hay un detalle. Las demás versiones de Alucard visten de terciopelo rojo. Yo tomé esta no sólo porque se ve más esquizoide. Tambien porque el terciopelo rojo me caga la madre.
Para lograr el objetivo, he de necesitar varias cosas:
  • Pantalones de cuero negro o plastipiel Listos (Costo aproximado: 300-2500 varos. Costo real: 5 pesos)
  • Chaqueta de cuero negro o plastipiel con botones o hebilla (Costo aproximado 500-2000 del águila)
  • Botas de cuero o charol con hebilla (costo aproximado 600-3500 pesitos)
  • Guantes de Hellsing (Disponibles en cualquier convencion por una módica cantidad)
  • Lentes de contacto rojos (140 a 400, si es que no se lleva mi púpila o córnea en el camino)
  • Alaciado y extensiones de cabello (Cualquier estilista respetable lo saca barato)
  • Bajar la panza (Oigan, necesito verme menos marrano para que la piel no haga un bulto en el vientre)
Agradezco ser pobre y tener un tianguis de ropa desechada por las fábricas cerca. Allí no sólo encuentras ropa rara (como souvenirs de la Comic-con o la UFC), sino también unos pantalones que, de otra forma, saldrían carísimos.
Fue una suerte absoluta, ya después, si el pudor no me lo impide, los modelaré-
En fin, ya se avanzó un paso. A ver si sale esto.